Decir NO a nuestros hijos

decir no

Una de las características que observamos generalmente en las relaciones familiares en la actualidad es el exceso de permisividad, se les exige muy poco a los hijos y éstos carecen a veces de límites. Esta relación se refleja incluso en las redes sociales y la televisión donde las relaciones familiares aparecen distorsionadas: los padres se muestran de forma exagerada permisivos, ausentes o ingenuos y son los niños quienes suelen hacer y conseguir lo que quieren.

Si los padres no aprenden a decir NO, los hijos que de manera natural experimentan para saber dónde están los límites, van consiguiendo todo lo que exigen. Al disiparse los límites se les forja una personalidad sin resistencia a la oposición, frustrada y tirana.

¿Por qué es importante decir NO?

Los padres son el primer modelo a seguir por los hijos. Diciendo NO de manera justificada y asertiva nos mostramos como personas seguras, comprometidas con nosotros mismos y nuestro sistema de valores. Esto es lo que estamos transmitiendo a nuestros hijos.

Además de esto, contribuimos a su bienestar psicológico posicionándonos en el lugar que nos corresponde como adultos. A pesar de que los hijos se muestren disconformes, se está facilitando la relación entre padres e hijos, asumiendo un rol desagradable en algunas ocasiones, pero necesario.

Es importante tener claro que cuando decimos NO, lo estamos haciendo para educar mejor. Estamos estableciendo unas normas y límites que, aún a riesgo de resultar incomprendidas y generar de manera inmediata rechazo y frustración en los niños, a largo plazo es lo más apropiado para su formación.

Consejos

  • Hay que decirlo con asertividad: seguro de sí, sereno; pero con claridad y firmeza. Una vez asumida nuestra posición con respecto a un tema, mantenerla.
  • No ceder antes los chantajes que relacionan una respuesta negativa con una falta de afecto. Distinguir entre la conducta y la identidad de la persona.
  • Ofrecer razones coherentes para nuestra respuesta pero no deshacernos en explicaciones que nos llevarán a una discusión interminable.
  • Tratar de reconvertir la respuesta para ofrecer una respuesta negativa con un lenguaje positivo: Si rompes eso no podrás jugar de nuevo.

Para educar adecuadamente hay  que llegar a un equilibrio y tan importante es decir sí, como decir que no. Decir NO no traumatiza, el NO ayuda a educar.

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