SOBREPROTECCIÓN EN LA INFANCIA Y SUS CONSECUENCIAS

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Como padres y madres siempre intentamos que no les ocurra nada a nuestros hijos o hijas. Es decir utilizamos la sobreprotección para de una forma u otra cuidarlos y mantenerlos fuera de los peligros. No obstante, en este artículo veremos sus consecuencias y el por qué no es buena idea la sobreprotección en la infancia. Sigue leyendo…



Qué es la sobreprotección en la infancia

Todos deseamos evitar sufrimiento a aquellas personas a las que queremos, idea en torno a la que gira el estilo educativo que no asume que emociones como la ira y la tristeza son parte del proceso natural de desarrollo y forman una parte muy importante en la formación de la personalidad de un niño.

La sobreprotección puede ejercerse por uno o por ambos progenitores y tiene como objetivo procurar a los niños una satisfacción constante. Para ello se trata proteger a los hijos de manera desproporcionada, anticipándose a sus necesidades o deseos y procurando evitar cualquier dificultad que los niños se pudieran encontrar en su desarrollo personal, social o académico. La sobreprotección puede ejercerse centrándose en los hijos: allanándoles el camino en exceso, evitando sus equivocaciones y sufrimientos; o actuando contra el resto del mundo: evitación o reacción agresiva ante cualquier comentario de los hijos que se considere negativo, no asumiendo o no admitiendo incluso las críticas constructivas. Sobreproteger a un niño tiene consecuencias directas en la formación de la personalidad, a continuación enumeraremos las más importantes.

Anna Mascaró: “Cada vez que sobreprotegemos, le quitamos los anticuerpos ante su futuro”

Anna Mascaró, filósofa, pedagoga, y experta en psicología de la evolución humana



La sobreprotección en la infancia y sus consecuencias

  • Falta de autoestima y de confianza en sí mismo: el niño se muestra inseguro a la hora de realizar actividades cotidianas y/o naturales para su edad, estableciéndose una dependencia en exceso de los adultos buscando su ayuda o aprobación.
  • Problemas de socialización, estableciendo relaciones sociales y afectivas de sumisión, puesto que siempre necesitará de una persona que le guíe o incluso decida por él.
  • Tiranía e impunidad: en este caso el niño parece excesivamente seguro, puede ser irreflexivo y no mostrar miedo a las consecuencias de sus acciones negativas. También puede ser desafiante hacia los adultos puesto que sabe que contará con el apoyo y respaldo de los padres de manera incondicional.


¿Cómo podemos evitar sobreproteger a nuestros hijos?

Pensar que no somos eternos y que debemos enseñarles a valerse por sí mismos es un buen punto de partida porque nos ayuda a hacernos conscientes de cómo actuaría nuestro hijo o hija en casa de que faltáramos.

Es necesario que el adulto supervise las actividades cotidianas de sus hijos pero animándole a que tome decisiones por sí mismo. Valorar siempre de manera positiva los logros aunque se parta de una equivocación: ¡Ya lo harás mejor la próxima vez!

Graduar la toma de decisiones, comenzar por tomar decisiones simples y cotidianas, hasta llegar a tomar decisiones más complejas, siempre acordes a su edad. Es importante tener en cuenta que se trata de fomentar la autonomía teniendo límites claros.


Inteligencia Emocional en Niños

La Inteligencia Emocional mide la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y manejarlos adecuadamente. Se considera esencial para vivir relaciones personales positivas y maduras. Sin embargo, la Inteligencia Emocional en niños queda relegada a un segundo plano en la mayoría de ocasiones, a pesar de ser básica para la vida. Como padres nos preocupamos por nuestros hijos —no solo de atender sus necesidades básicas— y procuramos que estén bien alimentados y vestidos, tengan un hogar confortable y reciban la formación más completa posible. Pero se tiende a programar todo su tiempo quitándoselo a lo más esencial, que responde a las preguntas: quién soy, cómo soy y qué siento. De esto se ocupa la educación emocional, en la que podemos enseñar a los niños a viajar hacia su interior y reflexionar sobre los sentimientos.




¿Qué síntomas pueden indicar sobreprotección de los niños?

De manera general se debe prestar atención a los siguientes síntomas:

  • Exageración en las muestras de sentimientos del niño: lloro desconsolado, exceso de ira, no sabe gestionar las emociones, carencia de inteligencia emocional.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Superación personal. Esta característica parece obvia pero no es menos importante. Superar obstáculos, romper marcas y adquirir mejores destrezas, son refuerzos positivos que trascienden el ámbito deportivo.
  • Incapacidad de tomar decisiones por sí mismo, aumento de los niveles de estrés  en esos momentos llegando incluso a la aparición de síntomas de ansiedad.
  • Problemas en las relaciones con los iguales.



Conclusión

Hemos visto cómo la sobreprotección en la infancia tiene sus consecuencias, por ello debe ser un profesional el que decida las pautas a seguir y con qué personas, puesto que la sobreprotección a menudo parte de un miedo excesivo e irracional de uno o ambos padres, que se traslada a los hijos. A veces la presión social incentiva estas conductas, cuando es la comunidad la que está decidiendo cómo actuar con los hijos. Determinar el origen de la sobreprotección es el punto de partida y en nuestro Centro de Psicología Vivae Psicólogos en Fuengirola dispone de una especialista en Neuropsicología infantil y educativa que estará a vuestra disposición para cualquier consulta que le queráis hacer en comentarios o por teléfono.


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