Ansiedad infantil: Síntomas y cómo ayudarles

Ansiedad infantil

La ansiedad es la emoción básica que experimenta toda la humanidad. ¿Cómo aparece en los niños? ¿Ansiedad infantil? ¿Cuáles son los síntomas? ¿y cómo poder ayudarles? Son muchas las preguntas que se hacen los papás y mamás cuando su hijo o hija empieza a dar los primeros síntomas.

Tendemos a pensar que la ansiedad es solo un asunto de adultos, pero hay muchas razones por las que los niños se sienten ansiosos. La separación de los padres, el acoso, el divorcio de los padres, los cambios de vivienda … o cualquier situación estresante pueden provocar ansiedad en el niño (Ansiedad infantil). Antes de conocer qué síntomas son los más frecuentes en los niños, veamos primero qué es la Ansiedad.



La ansiedad

La ansiedad es la emoción básica que experimenta toda la humanidad. Esto es normal y saludable. Esta es la respuesta de nuestro cuerpo al estrés. Por lo general, se manifiesta como una respuesta normal a un peligro o amenaza. La liberación de adrenalina (hormona) desencadena una respuesta de «lucha» o «huida» en respuesta a situaciones estresantes. Se trata de una emoción dirigida a la adaptación y protección de las especies, que puede ayudarnos a afrontar entornos estresantes y a rendir mejor.

Por lo tanto la ansiedad es una respuesta adaptativa que puede recordarnos posibles amenazas. Entonces, esta es una emoción que todo el mundo puede vivir, lo cual no está nada mal. Mientras se mantenga en un nivel normal, debe considerarse como algo saludable porque es un mecanismo de protección. Sin embargo, cuando la persona se vuelve más ansiosa con el tiempo, esto es una señal de alerta.

Cuando nos enfrentamos a condiciones donde la intensidad, frecuencia y duración de la ansiedad son demasiado largas, solo hablaremos de ansiedad patológica. Incluso si no hay razón para desencadenar los síntomas, se manifiestan las características de la ansiedad patológica. En estos casos, las consecuencias de esta enfermedad, tanto física como psicológicamente, son muy perjudiciales.



La ansiedad infantil

La ansiedad infantil es una de las enfermedades más comunes entre niños y adolescentes; de hecho, diversos estudios estiman que entre el 9% y el 21% de los niños y jóvenes padecen esta enfermedad. Esta situación no debería sorprendernos, pero debería considerarla un problema bastante común. Por lo tanto, este es un problema común y se puede encontrar una solución.

Ansiedad infantil

Recordemos que la ansiedad es una respuesta fisiológica de adaptación al entorno, en la que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar situaciones que se vislumbran como amenazas o demandas aumentadas. Veamos a continuación las situaciones que pueden dar lugar a la ansiedad infantil, para después conocer los principales síntomas de la ansiedad infantil.



Situaciones comunes

  • Vivencias traumáticas.
  • Enfermedad, ya sea propia o de un familiar.
  • Cambio de domicilio.
  • Cambio de curso, de colegio o de clase.
  • Incremento de las tareas escolares.
  • Cambios en la estructuración familiar. (Separación de sus padres o muerte de un familiar)


Síntomas de la ansiedad infantil

Los padres deben estar alertas a cualquiera de estos síntomas, ya que combinados con circunstancias cambiantes, pueden ser un signo de estrés, y debemos asegurarnos de que la salud del niño no se vea afectada y las consecuencias se minimicen.

  • Cuando evitan ir al colegio o estar con los amigos.
  • También cuando ofrecen cambios emocionales o anímicos en repetidas ocasiones en poco tiempo, como rabietas, llantos, tristeza, agresividad, etc.
  • Que muestren reocupaciones excesivas, muy continuadas en el tiempo o por muchos motivos distintos.
  • Dolencias físicas, como pérdida de apetito, dolor de cabeza o de estómago, o náuseas y mareos.
  • Problemas para dormir, como insomnio, hiper-somnolencia o pesadillas.
  • Orinarse en la cama, una vez que ya se había superado.
  • Dificultad para concentrarse o para realizar esfuerzos intelectuales.
  • Hiperactividad e inquietud en las actividades diarias.
  • Miedo a la separación, dependencia excesiva hacia los padres.
  • Timidez, retraimiento social o tendencia a evitar a la gente.
  • Aparición de múltiples miedos que anteriormente no se tenían.
  • “Infantilización” o vuelta a comportamientos más propios de cuando el niño era más pequeño.

La depresión desconocida en adolescente: La Distimia

Un adolescente se preguntará varias ¿Tristeza? ¿estrés? ¿Infelicidad? ¿Malestar? Es cierto que todos se sienten tristes alguna vez . Es completamente normal sentirse triste cuando te encuentras en situaciones difíciles de la vida o estrés diario. ¿Pero es algo puntual? ¿o más duradero? La gran parte de la población no sabe diferenciar entre un momento o situación de tristeza con una depresión en adolescente o distimia. A continuación explicaré su definición, síntomas, causas y posibles tratamientos.




Tipos de trastornos de ansiedad en niños

  • Trastorno de ansiedad generalizada. Consiste en una preocupación extrema y constante sobre cualquier aspecto de la vida del niño. Suele tratarse de niños hiper-responsables y excesivamente preocupados.
  • Fobias y miedos. Son muy comunes en los niños, y suelen darse ante distintos estímulos. Algunos de los miedos más comunes son a objetos, a la oscuridad, a la soledad, a animales, o a situaciones concretas. 
  • Estrés y estrés postraumático. Se da cuando el niño ha vivido algún suceso que le ha impactado de manera severa, ocasionándole un fuerte estrés. A partir de dicho evento, el menor lo revive de manera constante manteniendo activa su ansiedad. 
  • Trastorno de ansiedad por separación. Se da ante el temor que muestra el niño a la hora de separarse de sus padres. Este miedo suele consistir en que pueda sucederles algo malo a los progenitores, o a sentirse solo y desprotegido. 
  • Trastorno obsesivo compulsivo. Al igual que los adultos, muchos niños presentan también compulsiones u obsesiones. En el caso de los menores, estas están habitualmente relacionadas con que algo puede ser nocivo, peligroso o incorrecto. 
  • Trastorno de ansiedad social. En estos casos, los niños muestran temor a las situaciones en las que han de interactuar con otras personas; no se trata de timidez, sino de auténtico pavor a sentirse evaluados o humillados por otros. Además, no se da únicamente cuando interactúan con adultos, sino también con niños de su misma edad. 
  • Trastorno de pánico. Los niños que lo padecen sufren ataques repentinos e intensos de pánico. Estos ataques suelen aparecer repentinamente, y puede durar desde unos minutos a varias horas. 


Cómo ayudarles

Es completamente normal sentirse ansioso en determinadas situaciones y a determinadas edades. Con el tiempo, la mayoría de los niños descubrirán que los monstruos no existen y que el examen se aprueba mediante el aprendizaje.

Sin embargo, para otros niños, la ansiedad es muy fuerte o aparece con frecuencia. Cuando los síntomas cognitivos, físicos y conductuales de la ansiedad persisten y son graves. Cuando trae problemas a la vida de una persona, tendrá un impacto negativo en su trabajo o estudios, en su socialización, es decir, casi en todos los aspectos de su vida en general, es muy recomendable que necesiten ayuda profesional.

Aunque lo más normal es que el padre o la madre quieran ayudar al hijo evitando o escapando de las situaciones que lo angustian, esto solo contribuye a prolongar su ansiedad. Por lo tanto qué pueden hacer? ¿Cómo pueden ayudarles?

Lo primero, es tranquilizarse y no alarmarse. Como hemos visto anteriormente, es algo común en las personas y sus hijos también son personas. Debemos normalizar la situación y ayudar al niño a cambiar sus creencias, hablar abiertamente del problema en cuestión y hacerles ver que es normal que se preocupe por ciertas cuestiones y mostrarles nuestra ayuda.

En segundo lugar, se empezará a trabajar como afrontar los miedos o problemas que le hacen sentir ansioso. Se debe hacer de forma gradual para que se enfrente poco a poco a gestionar su estrés, y lo más importante aprender para que en futuras ocasiones no genere esos cuadros ansiosos.

Por último lugar, debemos pedir ayuda a un profesional siempre que estos casos se repitan o pueda ocasionar un cuadro ansioso severo.


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